


Este tipo de rectificado tiene la singular característica de poder ser aplicable en piezas únicas de gran tamaño y peso, así como en volúmenes reducidos de piezas pequeñas o ligeras.
En grandes dimensiones, podemos rectificar placas redondas de hasta Ø 1000 mm y cuadradas o rectangulares con diagonal de 1000 mm.
La principal ventaja es que se pueden evitar las operaciones intermedias de aproximación tales como el cepillado o el fresado, rectificando directamente la superficie de la pieza en bruto. El rectificado es muy preciso, permite ajustar las dimensiones de una pieza en el orden de las milésimas de milímetro, obteniendo acabados de mejor calidad, ya que la rugosidad, paralelismo y planitud logrados en nuestro trabajo son inigualables a los de cualquier otra máquina herramienta que no sea una rectificadora.